Me recompongo rápidamente de mi asombro y pongo cara de pocos amigos, pero por la manera en que él me sonríe creo que he dejado ver más de lo que debería y quizás si tan solo se trataba de una broma, con mi reacción le he dado a entender que tiene un poco de razón en sus palabras, dejo de verlo y suspiro mientras en mi cabeza me rondan las preguntas.
¿Hace cuanto lo sospecha?
¿Hice algo para dejarme en evidencia?
¿Quién más pensará lo mismo?
Me revuelvo incómoda en la silla y mando a callar cualquier pensamiento que
tan solo logra desestabilizarme un poco más.
— Déjate de bromas ¿si? . – él se queda completamente serio y voltea a otro lado.
— No es ninguna broma, noto como él te mira cuando piensa que nadie más lo observa . – contengo la respiración, siendo que los latidos se me aceleran, Steven sonríe y vuelve a mirarme . – Además, desde que él llegó, te noto menos distante con el exterior, sé cómo eres y estoy seguro que todo esto te parece una tontería y una abominación, pero de