No es para nada el momento para sentirme así, en lugar de enfocarme en temer porque puedo ser secuestrada me emociono con tener el cuerpo de mi escolta encima de mí… controlate Alejandra, por todos los cielos. Cierro los ojos un momento, imaginando todos los escenarios catastróficos que se podrían desarrollar si soy capturada, pero en cuanto abro los ojos y miro la manzana de adán de Jonathan giro la cabeza para otro lado; soy una vergüenza.
Él apoya el peso de su cuerpo en los brazos, los músculos de estos se tensan, al verlo mis locas hormonas se alborotan más, él se levanta un poco para ver y en ese momento su entrepierna se pega a mi muslo causándome una oleada de excitación, un pequeño gemido se me escapa, él mueve la cabeza en mi dirección con rapidez observándome con asombro, me llevo de inmediato ambas manos a la boca.
— ¿Gemiste?.- le digo que no con la cabeza sin apartar mis manos, su mirada oscura se vuelve peligrosa de cierta manera, levanta el rostro para seguir mirand