Avanzo hasta llegar a una puerta que da a la terraza exterior del restaurante, también hay mesas por aquí, pero no hay nadie más, así que podemos hablar sin ser escuchados, me cruzo de brazos y lo observo molesta.
— ¿Y bien? ¿Qué es lo que quieres?. - él mira al techo y suspira, tiene el descaro de parecer fastidiado cuando la verdadera molestia es él.
— No deberías de estar "desayunando" junto a tu escolta, este restaurante está repleto de clientes de la alta sociedad que te reconocen, ¿Qué