Cap. 31: Entonces renunciaré a mi titulo.
Los inversionistas intercambiaron miradas tensas, asintiendo lentamente. El más anciano de la mesa se acomodó la corbata y volvió a tomar la palabra, apoyando los puños sobre la madera.
—Las deudas de los Marchesi son un riesgo inaceptable, en eso tiene razón, vizconde —admitió con voz áspera—. Pero el mercado no responde a razones personales, responde a números. El escándalo ya está hecho y las acciones cayeron cuatro puntos hoy mismo.
—Se recuperarán —afirmó Stefano sin pestañear.
—No solo co