Cap. 4: ¿Embarazada? ¡Tiene que ser un error!
El vizconde: Stefano Valenti soltó una bocanada de aire, ignorando la exigencia. Se pasó una mano por el cabello desordenado, sintiendo el peso de sus verdaderas obligaciones aristocráticas caerle encima de golpe.—Pues no llegué porque me asaltaron —expresó frunciendo el ceño. —Se lo advertí, señor —continuó Matteo, cruzándose de brazos mientras lo regañaba sin contemplaciones—. Esa absurda idea de escaparse por las noches, de caminar solo por Florencia queriendo parecer un ciudadano común, no le funcionó. Mírese el rostro, está golpeado. Es un milagro que esos malditos ladrones no le hicieran algo peor. Un vizconde no puede andar jugando a ser un hombre ordinario en los callejones. Además por lo visto no estuvo solo, espero que la mujer con la que pasó la noche no le cause problemas. Stefano no prestó la menor atención al sermón de su consejero. Sus ojos azules barrieron la habitación con desesperación, buscando rastro de la mujer que, en solo unas horas, lo había dejado completam
Ler mais