Algo estaba ocurriendo. Algo que no alcanzaba a comprender. La imagen no se veía nada bien. Porque a pesar de que todos eran policías y antes me sentí segura aquí, algo cambió en sus miradas. Un brillo particular. Algo demasiado distinto.
—Mark… —empecé a decir, tartamudeando, porque tenía miedo y no podía disimularlo en lo más mínimo.
Mark seguía de pie, implacable, diciendo que nos marcharíamos.
—No pueden irse. —dijo uno de ellos. —Tienen la obligación de quedarse hasta que los dos interroga