La noche fue transcurriendo mientras mi lobo alfa me cuidaba, para que nadie pudiera estar siquiera cerca de mi con malas intenciones. Mark durmió a mi lado, las pocas horas que nos quedaban de sueño.
La luz del sol se filtró por la ventana y me despertó, haciendo que frotara mi frente por el calor.
—Buenos días. —le dije a Mark, al ver que también abría los ojos.
Recién levantado se veía todavía más guapo, con el cabello desaliñado y unas ojeras oscuras que lo hacían ver más misterioso. Me mir