—Es una bebé muy hermosa… —empezó a decir la voz de un hombre mayor.
Comencé a divisar en la escena, era un doctor. Me costó distinguir aquellas siluetas hasta que entrecerré los ojos y traté de concentrarme lo que más pude. Era difícil tratar de ver aquello, porque la nostalgia incluso me hacía nublar la vista. Como si no quisiera ver nada de lo que ocurriera allí.
—Se llama Sara. Mi pequeña… —empezó a decir la voz de mi padre, que reconocí al instante.
A pesar de que en ese momento fuera much