Mark
Collin esta muerto, maldita sea, no parecía algo probable. Me sentía sumergido en una especie de pesadilla que no tenía final. Mi manada, yo debía protegerlos a como diera lugar siempre. Silencié mi alma de Wolf Blood para poder planear una estrategia, no tenía caso seguir como estaba, no había progreso.
El aullido de dolor de Tanya había llegado a mis oídos, al igual que el de Sara. Pero no había podido ir a socorrerlas. Los malditos desgraciados caían sobre mí cada vez que quería avanzar