Miré hacia la biblioteca con total desesperación. Era un sentimiento abrumador de saber que estaba tan cerca y a la vez tan lejos de llegar a mi objetivo. Como un hilo que me separaba tristemente de mi final feliz, como una pared de cristal.
Inhalé con fuerza tratando de llenar mis pulmones con el aire de ese sitio viciado. Al ver a esos vampiros con las bocas rojas repletas de sangre fresca, se me heló la piel, erizándome y poniéndome en alerta.
Tanya me sujetó del brazo.
Teníamos que pelear,