Julián
Todo estaba listo para la reunión mensual de la Junta Directiva en la que se presentaría el boceto para el siguiente número de la revista. Creí que también yo lo estaba, pero me equivoqué.
Era la misma sala con la mesa de madera olorosa a pulitura cítrica en el centro, los mismos cuadros abstractos en las paredes, el aroma a café recién hecho y los miembros con los que había compartido cada mes de los últimos cinco años, sentados, aguardando, y, sin embargo, todo había cambiado.
Camin