Capítulo 54. Conviviendo con víboras.
Sebastián, cuyas facciones permanecían tensas tras el reciente disgusto, había abandonado la tranquilidad de su oficina, ya que su camisa, antes impecable, ahora lucía una mancha de café descuidada que se esparcía a lo largo de su pecho.
Solía tener siempre una prenda de repuesto en su trabajo, pero se encontró con que en medio de su despiste frustrante se la había pedido a Austin llevarla a casa.
—Lizbeth, aún estoy sufriendo por culpa de tu travesura— peleó mirando el reloj en su muñeca izqui