Capítulo 41. De cómplices a cariñosos.
En el hospital, Milena agarraba firmemente la mano de Lizbeth, sus dedos se entrelazaban con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos, mientras las preocupaciones invadían su mente. Sus ojos se humedecían ante la incertidumbre que llenaba el aire. En ese momento, la entrada de la doctora provocó una tensión de anticipación palpable entre ambas.
—Señora Barrett — comenzó la doctora, con su tono serio, acentuando aún más la preocupación de Lizbeth. Esta última se crispó al escuchar el apelli