Capítulo 119. ¡Eres mi héroe!
A primera hora de la mañana, bajo un cielo nublado que amenazaba lluvia, Sebastián, visiblemente enojado, caminó con paso decidido hacia el edificio moderno de cristal y acero donde se encontraba la sede del periódico amarillista que había osado difamar a Lizbeth.
Al entrar, Sebastián fue recibido por el frío aire acondicionado que chocaba con la tensión que lo envolvía y por la negativa de la recepcionista que le indicaba que su jefe no quería recibirlo, pero después de su insistencia y de am