Capítulo 118. ¿Quién ha podido hacerme esto?
A medida que los días pasaban, el embarazo de Lizbeth avanzaba sin contratiempos, y Sebastián, a pesar de que no había podido renunciar a la presidencia de la empresa Barrett, sacaba todo el tiempo posible para estar a su lado.
Por su parte, la anciana Barrett había organizado cuidadosamente una pequeña fiesta, cuyo propósito era revelar el sexo de los gemelos que Lizbeth esperaba con impaciencia.
El jardín de la mansión se había transformado en un escenario de cuento de hadas, ya que estaba