Circunstancias inesperadas rompen las cadenas del miedo.
¿Estás un poco más tranquila, querida mía? –le preguntó con suavidad el Gobernador a su novia, cuando regresaron a la residencia.
Me siento mejor, mi amor. Gracias por estar a mi lado, pues sé que estoy un poco paranoica, bueno bastante diría yo, pero yo… -dijo Giorgiana, pero él la interrumpió:
No tienes que decir nada más, te entiendo perfectamente. Sin embargo, lo que yo no quiero es que el que sepas que los bastardos que te lastimaron, te quiten las ganas de vivir y la valentía que posees