Un río embravecido por secretos semejantes a puñales.
¡No puede ser! ¡Lo que te dijo ese Conde es totalmente falso! Alteza, él nunca me dijo nada de esos sentimientos. Eso nunca pasó, te lo aseguro. Además, ¿Cómo pudo ser capaz de decirte que yo te abandonaría, cuando eso jamás me había pasado por la cabeza? ¿Cómo se atrevió a…? –dijo Giorgiana, pero un fuerte sollozo la silenció de forma violenta, al provocarle un agudo y amargo llanto, lleno de dolor.
No, mi amor. Por favor, no llores. Eso ya pasó y hoy estamos juntos. No llores más. –se apresu