Mundo ficciónIniciar sesión«¡Papi! ¡Soy Emma…!»
«¡Papi! ¡Soy Emma…!»
«¡Papi!»
«¡Soy Emma…!»
«¡Soy Emma…!»
El cerebro de Michael repetía las palabras una y otra vez como un mantra, mientras su secretaria esperaba una reacción de su parte.
—¿Emma? —preguntó, no podía creer que la pequeña estuv







