Capítulo cincuenta y siete. Volvamos a casa
Michael miró a Natasha con ojos de amor. En ese momento se sentía el hombre más feliz y afortunado del mundo, tenerla como madre de sus hijos sin duda había sido el sueño de su vida; desde que la había mirado por primera vez.
—Te amo —dijo bajando los labios para besar la frente de la muchacha.
Natasha dejó que un par de lágrimas se derramaran de sus ojos; era feliz y compartir este momento único con su familia era lo mejor de todo. Miró a Gerald con disimulo y lo miró limpiarse las lágrimas. E