—Silvia, ya me he disculpado, ¿qué más quieres que haga? Mi madre realmente no lo hizo a propósito... —Leticia, tragándose su enfado, la siguió mientras hablaba sin parar, temiendo que Silvia no creyera en su disculpa.
Silvia la miró con frialdad.
—Si tú y tu madre realmente no quisieran causarme problemas o quisieran disculparse, la mejor manera sería mantenerse alejadas de mí. Cuanto más lejos, mejor.
Leticia, que ya estaba furiosa, casi estalla ante esta provocación.
Solo pudo observar cómo S