Marietta se acercó a Knut y le tomó las manos con ternura. Lo miró a los ojos y le dijo:
—Knut, por favor, confía en mí. Astrid y yo somos solo amigos, nada más. Ella te ama con todo su ser, eres el hombre de su vida. Yo solo necesito un favor tuyo, un préstamo de dinero. Te lo juro, te lo pagaré todo.
Knut se quedó sin aliento. Marietta le había contado tantas cosas que no sabía sobre Astrid, tantas pruebas de amor que ella había hecho por él sin que él se percatara. ¿Cómo no iba a sentirse ag