Ascurra café tenía un ambiente frío y triste, con el azul predominando en su decoración interior. Knut se sentía solo y abandonado por tanto azul que le recordaba su desamor.
A duras penas podía ver, casi cegado por la penumbra, y miró con dolor la cara de su esposa, que reía tan felizmente con Marietta.
Le pareció que la boca de Astrid tenía una curva tan helada y delicada que el viento podría soplar en ella y congelarla.
¡Astrid nunca le había sonreído así de feliz cuando él estaba a su lado!