Knut sintió un tierno cosquilleo en el pecho cuando Astrid se aferró a la punta de la manga de su traje, como si no quisiera soltarlo nunca. Ojalá pudiera ir a buscar a Marit y sacudirla hasta probarlo a su esposa y que entendiera que él era inocente, pero su corazón se rompía al pensar en dejar a Astrid, peor cuando estaba llorando de esa manera.
Astrid logró calmar su corazón agitado en el cálido abrazo de Knut y escondió la tristeza en sus ojos. Mientras sentía el suave balanceo del automóvi