Mientras Eliot se explayaba, Fernando se quedó con una sola frase retumbándole en los oídos:
—¿Mujer?
—Sí, una mujer… —Eliot frunció el ceño—. Un momento, ¿acaso ni siquiera sabías si era hombre o mujer? Entonces, ¿por qué T dijo que ya conocías sus datos?
Fernando dejó el vaso sobre la barra.
—Al principio no lo sabía, pero ahora sí.
Eliot se cubrió la cara con las manos, con ganas de soltar un lamento:
—Entonces… ¿qué información tenías antes de esto?
—Que se apellida La Torre.
—¿Y… quién te l