—Felicidades a la Empresa L por haberse adjudicado este proyec…
El presentador no alcanzó a terminar la frase porque la puerta, que estaba bien cerrada, se abrió de golpe desde afuera.
—¡1,000 millones!
El que rompía el protocolo no era otro que el exmarido de Daisy, ese hombre al que no podía ver ni en pintura: ¡Fernando Suárez!
Vestido completamente de negro, irradiaba una presencia imponente que captó la atención de todos los presentes.
No tardaron en escucharse murmullos entre la gente: las