Capítulo 29
El tono serio de Daisy pareció alarmar a María, quien inmediatamente se llevó una mano al pecho, fingiendo un malestar repentino.

—Ay, creo que anoche no descansé bien… me duele el pecho. Blanca, ayúdame a ir a mi cuarto.

—Voy, abuela —respondió Blanca, levantándose apresurada.

—Abuela… —Daisy no les dio la oportunidad de seguir con el teatro—. Sé que ya te imaginas lo que vengo a decir.

Fernando, al comprender lo que ella estaba por hacer, la sujetó del brazo con fuerza.

—¿Ya olvidaste lo que t
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