Como si Y adivinara sus pensamientos, volvió a hablar:
—Ya veo que amenazarte con Blanca no te funciona de ninguna manera. Entonces, ¿qué tal si hacemos otro trato? Tú quieres dar con el asesino, ¿verdad? Yo puedo ayudarte. Y, a cambio... serás mi novia.
Daisy lo miró con un gesto de fastidio.
—¿Tan desesperado estás por conseguir mujer?
Y negó con la cabeza.
—No es que me falten mujeres. Me faltas tú.
Daisy sintió cómo la invadía una mezcla de perplejidad y desconfianza.
—¿Qué es lo que realmen