—Blanca… —susurró, con la delicadeza de quien intenta calmar a una niña asustada—. ¿Puedes oírme?
Fernando también se acercó, sin despegar la mirada de su hermana, cuyos párpados seguían firmemente cerrados. Tras casi 48 horas desde la cirugía, ella aún no daba muestras claras de recuperación. El ligero sonido que ambos escucharon hacía un momento parecía haberse desvanecido. ¿Había sido solo una ilusión?
Daisy revisó a Blanca meticulosamente y notó un detalle extraño en sus pupilas. Se guardó e