Blanca, al escuchar los comentarios, se acercó un poco más a Fernando y, dándole una palmada en el hombro, soltó:
—Antes creía que tenías posibilidades de reconciliarte con mi cuñada, pero viendo esto… Menos mal que no estás interesado en ella, porque de estarlo, ¡te estaría dando un patatús en este mismo momento!
Thiago, que observaba de reojo la expresión impasible de Fernando —aunque sabía bien que por dentro no lo estaba para nada— pensó:
«Si pudiera sangrar por dentro, seguro que ya habría