La Nota Rota
El silencio dentro de la cámara no era la ausencia de sonido, sino su opresión. Los paneles absorbentes devoraban cada suspiro, cada roce de tela, cada latido acelerado que resonaba en sus propios cráneos. Era una experiencia desorientante y claustrofóbica. Gabriel golpeó la puerta con fuerza, pero no emitió ningún ruido; sus nudillos chocaron contra un material que anulaba toda vibración.
Samuel, desafiando el pánico, se acercó a la única interfaz en la pared: una pantalla táctil e