(Narración en tercera persona)
La recepción, que ya navegaba en un mar de tensiones incómodas, se sumió en un silencio glacial cuando Olivia tomó el micrófono. Su vestido azul pálido brilló bajo las luces de cristal como un fragmento del cielo en medio de la tormenta. Allison, aun con los dedos aferrados al brazo de Caleb, tensa sus uñas inconscientemente, clavándoselas en la piel, pero él ni siquiera parpadea. Sus ojos, oscuros como pozos sin fondo, estaban fijos en Olivia, en la curva serena