La puerta del estudio de Lion se cerró con un sonido definitivo que resonó en el silencio cargado del vestíbulo. Dentro, la habitación que había sido el centro de operaciones de la trampa ahora era una sala de interrogatorios. Lion no se sentó detrás de su imponente escritorio. Se colocó frente a la chimenea fría, su silueta recortada contra la piedra oscura, una presencia tan inmóvil y pesada como la propia mansión.
La Sra. Higgins permaneció de pie cerca de la puerta, sus manos entrelazadas s