El jueves amaneció con una bruma fría y espesa que se aferraba a los cristales de la mansión Winchester. Dentro, la atmósfera era de una calma tensa, una coreografía perfecta de mentiras y vigilancia.
Olivia, ajena al huracán que se gestaba a su alrededor, se despidió de Lion en el vestíbulo. Él llevaba un traje de viaje impecable y una maleta de mano.
—No te preocupes. —Le dijo, besando su frente con una ternura que sentía genuina, a pesar de ser parte de la farsa. —Será un viaje rápido. Reuni