Al igual que la última vez que coincidieron en el elevador, al ver a Gabriela, Noelia se estremeció y buscó refugio en el pecho de Álvaro, quien, para calmarla, le dio unas suaves palmaditas en el hombro y le susurró:
—Tranquila.
Pero esta vez fue diferente: Gabriela no se quedó parada afuera. Sin dudarlo, ignorando a los dos, caminó directo hacia el elevador y entró. Cristóbal se colocó a su lado, interponiéndose naturalmente entre ella y los otros dos.
Ambos ignoraron a Álvaro y Noelia. Cristó