Cuando ella volvía a sentarse, Cristóbal de inmediato abría una botella de agua y se la acercaba.
Al percibir que Gabriela tenía calor, se dedicaba a abanicarla con cuidado.
En ocasiones conversaban, y bastaba con que ella se inclinara un poco para hablarle, para que él se agachara a escucharla con toda la atención del mundo, contestándole enseguida.
Los internautas, que se alimentan de las historias románticas, no pudieron resistirse y se dejaron llevar por esta «nueva pareja a shippear».
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