Su historia personal era un tanto peculiar.
Los rumores en Leeds contaban que la madre de Josefa había sido empleada doméstica en casa de Santiago; él acababa de perder a su esposa y, de algún modo, aquella mujer logró meterse en su cama.
Al día siguiente, Santiago le dio una buena suma de dinero y la desterró de Leeds.
Ella regresó tiempo después, con una hija en brazos recién nacida, irrumpiendo en la ceremonia de inauguración de un edificio dedicado a la memoria de la difunta esposa de Santia