—¿Un cambio? —Marcela alzó las cejas, algo confundida.
Fue entonces cuando su teléfono sonó.
—Bah, seguro es spam… —murmuró Marcela al ver el número desconocido, dispuesta a cortar la llamada.
—¿Y si es esa buena noticia que tanto esperabas? —comentó Gabriela, conteniendo una sonrisa.
—¿Hablas en serio? —replicó Marcela, incrédula.
Gabriela asintió con suavidad. Marcela, entre dudosa y esperanzada, aceptó la llamada.
—¿Hola? —contestó, preparando el mejor tono posible.
Mientras escuchaba a la pe