Al terminar la última persona, solo quedaba Fernanda sin hacer su exhibición.
Sin embargo, se le notaba un gesto de desprecio en el rostro. Para ella, Gabriela debía estar siendo hipócrita o quizá no tenía el nivel para juzgar a nadie.
Justo cuando Fernanda estaba a punto de hacer su demostración, Gabriela sonrió y dijo:
—Ya está cerca la hora de la comida. Desayuné muy temprano y… ¡ya me muero de hambre! ¿Vamos a comer?
—¡Sí!
—¡Mariscos, allá vamos!
—¡Pienso comer hasta que Marcela llore viendo