—¡Están tan divinos que hasta un sapo se muere por probar carne de cisne! —comentó otra voz.
—Más que preocuparme por si un hombre es basura o no, lo que me interesa es saber: ¿cuánto le tocará a Gabriela en el divorcio? ¡Álvaro es una oveja gorda! Ni que lo dividiéramos a la mitad; aunque fuera tan solo un diez por ciento, ya le alcanza para que Gabriela se dé un gustazo de por vida —dijo otro entusiasmado.
—¡Lana, lana, lana! Siempre es lo mismo con la lana; Gabriela no es como tú, que eres un