Sin embargo, Cristóbal había estado siempre más concentrado en sus pacientes y en su investigación que en relaciones personales.
Santiago, en su afán de verlo acompañado, llegó a presentarle varias chicas con buenos antecedentes y excelente reputación, pero, en cada cita, Cristóbal terminaba hablándoles como si fueran sus «clientas», hurgando en sus inseguridades y haciéndolas huir sin intención de verle de nuevo.
La comida se desarrolló de un modo sorprendentemente relajado.
Tras un par de come