Cielo Azul, el lugar que en su momento atesoró como un refugio, un hogar para compartir con «esa persona» por el resto de su vida. Pero todo había quedado atrás.
Aun con cierta melancolía en el gesto, apartó la mirada y se subió al auto de Cristóbal.
Al caer la tarde, Gabriela, vestida con un atuendo elegante pero sobrio, llegó junto a Cristóbal al hotel donde estaba alojado su padre.
Aunque el lugar seguía teniendo cinco estrellas y conservaba cierto prestigio, se notaba el paso del tiempo en s