Justo en ese instante, Álvaro abrió los ojos en el mundo real.
—Señor Álvaro, ¿está despierto? —exclamó la enfermera asignada a su cuidado, quien de inmediato dio la voz de alarma.
En cuestión de minutos, los primeros en llegar a su cama fueron Carmen y Oliver, con lágrimas en los ojos.
—Alvi, cariño, todo está bien. La cirugía fue un éxito; perdiste demasiada sangre, pero con reposo vas a recuperarte. No te angusties, tu abuelo y yo estamos aquí —le consoló Carmen, conmovida.
Álvaro respiraba c