—Gabriela… —murmuró, acercándose a ella con cautela y voz temblorosa.
Apenas en ese momento, Gabriela pareció advertir su presencia. Volteó ligeramente el rostro:
—¿Ya comprobaron la veracidad del video?
Las manos de Carmen temblaron un poco. Asintió en silencio.
—Dime, ¿no crees que fue justa mi decisión de matarlo? —soltó Gabriela con una media sonrisa carente de brillo.
Su palidez era notoria, y esa risa parecía teñida de una tristeza infinita.
—¡Fue Eliseo quien lo corrompió! —se apresuró Ca