Recordó que, desde el principio, se había mostrado muy discreta cada vez que visitaba la casa Saavedra, con el propósito de no crear conflictos… Quizá eso había hecho pensar a algunos que era alguien fácil de menospreciar.
—Que baje —ordenó con calma, dirigiéndose al mayordomo mientras se encaminaba hacia el interior de la mansión.
Alicia estaba tan nerviosa que casi quería revisar a Gabriela desde la punta del cabello hasta los talones, asegurándose de que no tuviera ni un rasguño. El mayordomo