Después de comer, decidió pasear por el jardín para despejarse. Apenas empezó a caminar, recibió la llamada de un número desconocido, sin registro de procedencia. De inmediato supuso que podría tratarse de la misma persona misteriosa y contestó a toda prisa.
—¿Te encuentras bien? —preguntó, con el corazón encogido.
Hubo un instante de silencio. Luego, una voz cansada pero amable respondió:
—La verdad… no muy bien.
Gabriela parpadeó, sorprendida.
—¿Doctor Zambrano?
—Sí, soy yo. Feliz Año Nuevo —m