—¿De qué hablas? —respondió él, con una frialdad cortante—. Soy alérgico a las avellanas.
Vitoria lo miró, perpleja.
—¡No puede ser, eso es imposible!
Gabriela también posó los ojos en Álvaro. Recordó que Emiliano padecía la misma alergia. ¿Había más similitudes entre los dos además de su apariencia?
Álvaro notó la mirada de Gabriela y se la devolvió. Sin saber por qué lo observaba así, le sonrió con absoluta tranquilidad. Luego, sin pensarlo dos veces, entrelazó sus dedos con los de ella, sujet