—Señor, si quiere, yo puedo encargarme. —Al ver la escena, se ofreció Kian con voz conciliadora.
Álvaro, visiblemente irritado, asintió con un gruñido y salió con pasos firmes.
—¡Álvaro! ¡Nadie te ama más que yo en este mundo! ¡Gabriela ni siquiera te quiere! ¡Te arrepentirás de tratarme así! ¡Te vas a arrepentir! —gritó Noelia, sumida en llanto desconsolado.
Kian, con un suspiro, cerró la puerta.
—¡Desalmado! ¡Desagradecido! —sollozó Noelia con rabia.
Kian no pudo contener un murmullo entre res