—Ella dice saber la verdad de la muerte de mis padres, —Gabriela subrayó cada palabra, clavando la vista en ellos.
La pareja de ancianos parpadeó, algo incómoda.
—¿Otra vez con ese asunto? ¿No te dije ya…? —Carmen frunció el entrecejo, pero Gabriela la cortó en seco:
—¿Dejarlo pasar? ¿Perdonar la masacre de mi familia? ¿Acaso crees que voy a hacerme de la vista gorda ante el asesinato de mis padres? Aunque me cueste la vida, pienso descubrir la verdad.
Carmen sintió un escalofrío al toparse con