Sin duda, ese hecho le daba otra bofetada a Noelia en la cara.
—No sé qué locura les ha dado a Cristóbal y a Rosalina… —soltó Álvaro con sarcasmo—. Tal vez Cristóbal, frustrado porque no obtuvo lo que quería, se inventó todo ese rumor. En fin, gracias por avisarme; ya me he encargado de castigarlos.
Noelia, por supuesto, sabía lo que Álvaro había hecho contra Leeds. Ni siquiera era necesario fijarse en los reportes financieros: en los grupos privados de jovencitos millonarios, no se hablaba de o