—Entendido, —asintió Soren, percibiendo la decisión inquebrantable de Gabriela.
Tras ello, se atrevió a preguntarle por su estado:
—¿Cómo se encuentra últimamente, señorita? ¿Necesita algo de mí?
Gabriela bajó la mirada, como si meditara una respuesta.
Soren notó que efectivamente ocurría algo fuera de lo común y se irguió, poniéndose en alerta.
—Estoy embarazada, —soltó Gabriela con una frialdad casi indiferente.
La noticia tardó un segundo en prender el entusiasmo de Soren, quien saltó de su a